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miércoles, 29 de junio de 2011

Crisis en el primer mundo y alrededor del sistema solar o Cuando las elecciones conducen al estado permanente de crisis, sirven para la democracia de quién?



Aquí va el pensamiento vivo del Prof. Juan Hussein Moreira Greenspan de Kissinger de la Universidad de La Pampa Seca, sobre la actualidad político-económica.

Nos dijo entre otras cosas:

Portugal luego de las elecciones enfrenta la crisis con un Conejo, esto puede funcionar bien quizás en un cuento de los hermanos Grimm, pero la en la realidad solo preveo camino Cuesta abajo, como Gardel cantaba, o si tenemos suerte, que se venga el milagro de una benévola invasión extraterrestre.

Pero ojo atento, oreja escuchona, porque lo que vendrá será algo diferente a la palabra desarrollo, salvo que estemos hablando de un cáncer. Esto no tiene que ver apenas con un país específico y sí con un proceso abarcador de deterioro mundial.

COLAPSO de Muchos, bienestar de Poquitos.

Muchos está sentenciado por Poquitos hace rato, y este sí que está bien organizado! pero saben que la vida te da sorpresas, y tiene un machete escondido por las dudas. No sea que Muchos se descontrole y se quiera pasar de vivo.

La Fundación de Masacres Impiadosas (FMI) ya comenzó por acá el trabajo para Poquitos. Inevitablemente esto me recuerda al famoso libro de utilidades “Mil maneras de hacer uso de una lamparita fundida” del Prof. Agustín Edison Reis técnico electrónico del “Parnaso del arreglo” una tienda de reparaciones de electrodomésticos. Famosa por intentar convertir la puerta rota de un lavarropas en una moderna mini mesa ratona de lujo, o un neumático sucio, viejo y despedazado en un magnífico mini sofá-cama.

Aquí, sí aquí, la realidad no parece corresponder a la realidad. Muchos está muy calmo y controlado, casi diría que vive con sangre fría o simplemente Muchos no se da cuenta de nada. O tiene miedo y piensa que si se queda calladito el peligro pasa.

Mientras, cada nuevo día trae una nueva calamidad en la vida cotidiana, en la economía, en la calle, en la educación, en el trabajo y en cualquier cosa que quiera organizarse, desde una fábrica de zapatos a un tejido celular que reclama remedios para subsistir. Muchos, por su parte, parece que está de lo más entretenido viendo una película de cine catástrofe en la tele. Algo así como La desventura de Poseidón y Terremoto 45 juntas en HD con final infeliz.


En el punto 2 de su exposición Moreira de Kissinger dijo:

Europa y los Estados muy Unidos del Norte tienen económicamente hablando, un agujero semejante al agujero de ozono y ahora tienen para entretenerse una deuda externa imposible de pagar, pero que con el esfuerzo de Poquitos vamos a consolidar, en poco tiempo, la imposibilidad de pagamento de todas las naciones sin grandes tropiezos. Muchos para Poquitos es torpe y poco solidario, y eso es una ventaja. Así Muchos va a terminar por pagar a Poquitos mucho y cuando Muchos no tenga ni un poquito será su esclavo y estará sujeto a su exterminio si fuese necesario. En ese momento, por mucho que Muchos se den cuenta, será un poquito tarde.

Para hacer un resumen sintético de la economía de los países desarrollados de nuestros días, imaginemos que dos linyeras desarrollados que duermen en la calle quieran pedir un préstamo a tres linyeras más desarrollados de la calle siguiente, que encima le deben un préstamo mayor a otro grupo de linyeras muy muy desarrollados de la calle paralela llamado La Organización de Naciones de Linyeras Unidos y esos la tienen clara y saben que ya no hay ni puchos tirados por el piso de la ciudad porque se los fumaron los ratones de las cloacas…pero incentivan y aceptan el préstamo.

Aquí, en el misterio de lo cotidiano, todavía vemos algunos de los linyeras que van todavía de ferrari y ipod en la mano aunque ya no les pertenezcan. 
Y encima Muchos todavía se cree que está todo igual que hace 10 años atrás, porque tiene esperanza que todo sea una broma o porque está tan sumergido en sus problemas, que no le permiten ver más allá de lo inmediato, y así Poquitos se divierte de lo lindo.
De puro sádico, se ríe elucubrando el nuevo impuesto al carbono, las nuevas enfermedades de laboratorio, las vacunas correspondientes, los nuevos cortes y el destino de las nuevas "adquisiciones".

Uno que estaba tirado por ahí, con la moral baja y medio mareado por el hambre dijo “y por qué no armamos una guerra a ver si la cosa mejora? Al final de cuentas podemos prender fuego a la ciudad de al lado y después la afanamos, porque acá lo único que sobra es tiempo y miseria, no? Con un poco de gasolina y con esto todo medio podrido hacemos que Roma de Nerón sea una fogata de San Juan al lado de esto. Y después nos repartimos los bienes chamuscados del vecino que para algo deben servir”

“El problema - dijo otro - es que hay que comprarle gasolina a Poquitos y la vende cara”.

Un linyera un poco enfurecido de lejos dijo: “si los cavernícolas hacían fuego, ahora en pleno siglo XXI no vamos a ser menos” y se puso a raspar una piedra.

Así entre discusión y discusión de Muchos, Poquitos se sentaba en la limusina a disfrutar del paisaje y ver la vida color de rosa. Y nunca poquitos fueron tan pocos.

En cuanto un comando del Fracaso Mundial de la Inteligencia (FMI) determina el futuro, Muchos se prepara para las vacaciones y después se verá… mismo que haya que firmar un contrato con sangre, Muchos se va a disfrutar las vacas… porque tal vez sea la última. Muchos tuvo esta idea, en cuanto le hablan insistentemente  de sacrificio en la televisión, la radio, la prensa, los políticos y todos los locutores-zombies del planeta que lo hipnotizan diciendo "sacrificio" cientos de veces a cada minuto que pasa.
En el primer día del nuevo gobierno el presidente local dijo para amenizar la velada que hay “riesgo de catástrofe” y el primer ministro habló de "nuevas tormentas”, dos sinceras expresiones que estimulan la gran esperanza de Muchos, no?

Imaginen cual va a ser el futuro próximo, muchachos?
Esta es la democracia real, a la otra la entubaron y la mandaron a Plutón hace rato. Justo ahora que lo degradaron y ni siquiera es un planeta.
 
Tercera parte:

El Prof. Juan Moreira Hussein Greenspan de Kissinger deduce que la democracia no es una idea humana presupone que en su "construcción" hubo algunos gorilas, pues es incompresible que la civilización (humana) haya evolucionado en algo tan infructífero para la vida de Muchos, y si avanza en este sentido proporcionará su obvio e inevitable exterminio.

Juan Moreira de Kissinger también sugiere que la economía es una construcción de la Bestia, "que adiestró al rebaño para el beneficio de Poquitos."

No se engañen -dijo- desde hace rato que no hay elecciones en ningún lado, el rebaño casi no eligió nunca. Y la adicción por el dinero y sus fantasmas han sentenciado al rebaño de Muchos a una vida fantasmal y frustrada. Una vida de ”fascinante” consumo de cerveza, de sexo lobotomizado y de anhelos electrónicos.
Muchos está apaleado, atontado y robotizado hace rato. Y Poquitos, como un verdugo implacable corta diariamente las cabezas de miles y bebe la sangre de sus eternas masacres.

Cuando pasemos la línea y podamos ver más allá de la podredumbre que nos rodea, puede haber esperanza. Con singular optimismo remató: "quizás, como una revelación, la muerte nos enseñe algo distinto y valioso."
 
Buenas noches,

jueves, 9 de diciembre de 2010

De quién es papá Papá Noel?

A los 11 años el flaco Barbieri le tenía bronca a papá Noel porque consideraba que era una representación del colonialismo cocacolero, a la bebida la detestaba no por causa del PH, sino porque pensaba que era una poción mágica altamente nociva y adictiva elaborada por brujas y hechiceros del Norte. “He observado en el viaducto figuras antropomórficas vagando por la noche” - me decía cabizbajo – “No tengo dudas que son entidades polimetamórficas que se apropiaron del alma de algunos infelices que bebieron esa inmundicia.”

De modo que cada año, desde niño, lo esperaba escondido con la escopeta de su padre para probar puntería. El problema, o la suerte, era que siempre se terminaba durmiendo y al otro día aceptaba los regalos de la persona que más odiaba. Y así terminaba jugando con los robots y los cochecitos que el barbudo risueño le traía por supuesto altruismo.

Este recuerdo viene a raíz de la cercanía de la navidad que una buena parte del mundo se empeña en celebrar. Es en esta época que comerciantes sádicos nos ponen en la calle una combinación terrible de música. Donde suman al ruido natural de camiones y coches, los alaridos desgarrados de Pavarotti mezclados con el último éxito de la Madonna de turno y por supuesto las eternas “canciones de Navidad” que las aceptamos quizás, porque confinadas a este mes, tenemos la esperanza que no las tendremos que sufrir en otras épocas del año. Los vendedores creen que esta estrategia sonora nos llevará a un misterioso consumo desenfrenado que agotará el stock de las tiendas.

Y todo esto sucede en una época en que nos preparan diariamente para la malaria que se viene y anuncian las privaciones que sufriremos para enfrentar la crisis económica. Esa crisis que no creó el ciudadano común, pero que obligatoriamente el destino y la ley se las arreglan para que el ciudadano común las pague. Mientras los medios masivos de comunicación, de buenos que son, diariamente nos enjuagan el cerebro para que aceptemos pagar la cuenta de los que se afanaron la guita,  nos hipnotizan para que compremos un coche nuevo, 18 celulares o el nuevo “I-butt” con pantalla gigante para leer el “Ulises” de Joyce mientras comemos de los tachos de basura.

Simple pero eficaz, el espíritu de la Navidad nos envuelve y durante este mes nos proponen ser obligatoriamente buenos y nos incitan a consumir y consumir para acabar por consumar el rito anual de comer y gastar en exceso, ideal para celebrar cualquier crisis económica mundial que se precie.

En cuanto caminaba, mareado por interminables Pavarottis, Abbas, Carlos Gardeles y Marizas, me acordé de ese diciembre en que mi amigo Barbieri, ya un muchacho, cansado de ser anualmente sobornado por un empresario escandinavo decidió definitivamente ponerle fin a la vida de ese papá que esclaviza enanos y anda en trineo aún en Barracas con 35º grados a la sombra. “Mi corrupción tiene límites, hoy lo carbonizo aunque tenga que prender fuego la casa!” – me dijo, mientras montaba una maquinaria exuberante que supuestamente iba reventar por control remoto la chimenea de su casa justo a la medianoche. Pero quiso el destino que antes del plazo previsto nuevamente se durmiera con un pedazo de turrón en la mano mientras escuchaba “Nostalgias” cantada por el Hugo Marcel. Superado por el sueño no apretó el botón.

Cuando se despertó se sintió como Prometeo encadenado pero sin la ayuda de Heracles y comprendió tardíamente que el destino es una cosa seria, a veces, muy desagradable. “Que te lo diga Edipo” - me dijo por teléfono, y al día siguiente lo vi de lejos con los regalos que el gordo le había dejado en el arbolito. Después no lo vi más. Se mudó. En el barrio, Don Pascual, el almacenero me comentó que había emigrado a uno de los polos y que en un bunker almacenaba uranio. “Sí, uranio empobrecido como nuestra civilización” - dijo mientras me cortaba 100g de salame.

Buenas noches