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lunes, 31 de enero de 2011

Votos locos o La alegría de la democracia circense se ríe del futuro de los equilibristas.


Cuando mi abuela decía que “con la Pancracia esto no pasaba”. Mi primo Anacleto en sus tiernos 4 años creia que se refería a una promisora forma de gobierno por él desconocida. Más tarde, con alguna desilusión, supo que se refería a su prima lejana.

Esto viene a cuento porque hace pocos días el pueblo fue a votar. A elegir a sus representantes. En este caso a un representante.

Más del 50% se olvidó de ir, no quiso o le dolía la cara exocraneal del parietal derecho o izquierdo, o ambos simultáneamente; impidiendo depositar sanamente su decisión de papel en la urna.
La democracia que conocemos, no la teórica, es un ejercicio complejo de imaginación. Nada es lo que parece. Y lo que parece es suficientemente desalentador como para estimularle una decisión negativa a un suicida. Y si a la política le sumamos la economía, entonces tenemos un cuadro aún más desesperante; ahí lamentamos que una persona solo puede suicidarse una vez.

A la hora del resultado “la cosa obvia” se confirmaba y el representante elegido por el pueblo sonrió triunfante, confirmando su mar de promesas.

Es la historia conocida por todos. Es la misma fauna de siempre que dirige por los siglos de los siglos esta realidad resbalosa, intercambiando puestos en la luz y en las sombras.
Ya no están los informativos que nos inundaban la cabeza de pálpitos y entrevistas. Los políticos desfilaban diariamente por los medios sin explicar como podrían ayudar al país a solucionar los problemas. “Vamos a actuar de forma rápida, sabemos que será difícil, pero con el trabajo del pueblo y con los impuestos vamos a …” y seguían con la guitarrita. Por su parte los periodistas defendían solapadamente, pero con pluralismo, a los candidatos de su partido.

Las soluciones previstas por los políticos son, en verdad, fórmulas mágicas de alquimistas desconocidos o secretos, que harán en el futuro, todo lo que no hicieron en el pasado reciente porque se olvidaron, porque se les hacia tarde o porque se quedaron dormidos.
Y ahora, después del circo mediático, se empiezan a ver nuevamente los vastos problemas que enfrentaremos. Legiones de situaciones sin solución a corto ni a largo plazo. Con complejos números que simbolizan deudas eternas. Los alquimistas entretanto se fueron a las Bahamas para descargar tensiones y para comprar varitas reforzadas.

Hoy, aleccionadoramente, el tele informativo nos aconsejaba que para ahorrar unos centavos podíamos leer el diario de prestado en un bar. Esta sí es una medida concreta que puede solucionar el futuro del país. El ingenio de esta gente nos hace pensar cómo es que con tanta inteligencia llegamos a esta crisis sin solución. Con tanto Einstein suelto estaríamos pasando unas vacaciones en Ganímedes y exportando hamburguesas a Júpiter.
Ahora resta esperar un milagro. Como ya sabemos, las cuestiones de fe no se discuten.

El malevo Gentile dice que el delito impune de unos pocos lleva al hambre y a la desesperación de los pueblos y nos aconseja cavar un pozo para refugiarnos de lo que se viene. (ver blog 21 – 12 – 2010)
Tal vez no sea mala idea vivir en el centro de la tierra. Con un poco menos de sol…

Buenas noches,

martes, 14 de diciembre de 2010

El Feisbuq no es exactamente un libro de caras (ni de caretas).

Para hablar del Feisbuq no puedo antes dejar de citar a algunos pensadores argentinos.

Empiezo por el filósofo y juguetero Esculapio Nuñez, más conocido en Monte Chingolo por “el guapo de la filosofía”. Explicaba a sus seguidores del café “El maní de antimateria” lo siguiente: “Entendemos por red tres cosas bien diferenciadas pero que pueden ser la misma cosa si te agarran desprevenido en una noche de lluvia. En primer lugar puede ser un conjunto de tipos dispuestos a conectarse entre sí a través de medios informáticos. En segundo lugar puede tratarse de un ardid o engaño de que algunos se valen para atraer a otras personas. Mi tercera definición sostiene que puede tratarse de un conjunto de personas relacionadas para una determinada actividad, por lo general de carácter secreto, ilegal o delictivo, cosa que solo es pensable en el caso de la mafia, el futbol, la política, las empresas, las sociedades, las escuelas, las religiones, etc. Pero la dejo de lado porque no podemos pensar mal del prójimo, hoy por hoy solo hay bondad en el planeta Tierra. Y al que no le guste esto que me lo diga en la cara, si es macho.”
El pedagogo Juan Jacobo Rusó, de Berazategui se opuso a la tercera definición pues sostenía que no tenía rigor metafísico y terminó definiendo la red como “un conjunto de hilos de diversos materiales para atrapar peces y por ahí si hay suerte unos cangrejos. También a un elefante, si es suficientemente grande”.

Para intentar aclarar la parte social, nada mejor que la definición del biólogo Aristóteles Onasini, sabio argentino, que entre mate y mate, decía a sus discípulos “el hombre es un animal social”. Si bien su mujer Antígona Lopez de Onasini aseguraba que él era apenas un apenas un animal, la confundía que su homónimo Aristóteles discípulo de Platón sostuviera lo mismo. Para Onasini un organismo altamente interactivo con otros miembros de su especie al punto de formar una sociedad diferenciada y reconocible es un animal social. Por eso sostenía que "en este aspecto las similitudes entre un hombre y una hormiga son grandes, si bien, las hormigas son mucho más organizadas que muchos tipos del barrio, eso para no hablar de la inteligencia sin que alguien salga ofendido."

Así el siglo XXI, que sigue siendo un Cambalache, nos trajo gracias al internet y a Mark Zukckerberg el concepto de “Red Social”. Ya el canadiense Marshall McLuhan nos hablaba de aldea global y previó el desarrollo de la comunicación a través de la técnica. Y nos asustó de niños diciendo cosas como “somos lo que vemos” para lo cual Onasini infería que los ciegos no son nada, no existen. Pero eso es “harina de otro costal” y para no desviarnos más vamos al grano:

Zuckerberg se aprovechó de nuestras características sociales para ganar una apuesta y levantase un par de minitas, la pegó y se forró. Con lo cual ganó el respeto de las masas, porque nada nos hace más respetables frente a las masas que el dinero. Y propagó gracias a una “Little help from my friends” una eficiente base de datos que cumple la función de atraerte sumisamente de diversas maneras que completes la fichita.
Nos dicen que ahora vivimos mas “socializados”, mas comunicados. Chateamos, intercambiamos nuestros intereses culturales, laborales, amorosos y jugamos. Ocupando horas y horas en procesos degenerativos del lenguaje y habituando a los jóvenes a un entretenimiento banal y principalmente a no-producir que siempre es buen negocio para alguien.

“La tecnología ha ayudado un poco a la humanidad y también la ha masacrado con tiros, vacunas y bombas y por cada avance tecnológico hay dos cosas buenas e trescientas malas. Una cuestión de equilibrio” - decía el malevo Gentile, “Por cada coso que salvan con un remedio revientan 3.000 de un bombazo para compensar.”

“Algunos podrán formar parejas, otros hacer negocios, otros divertirse sanamente y en familia, pero la mayor contribución será para formar una completa base de datos de los participantes. Para conocernos más y esclavizarlos mejor. Que sea para mejorar la comunicación entre las personas es un pensamiento anodino; pero obviamente más lindo. Sobre todo si creemos en hadas y duendes”.

Por eso la confianza del malevo Gentile en esta tecnología es poca. Durante años ha investigado las computadoras y desde entonces con una portátil bajo el brazo va errante por el mundo, vagando, escondiéndose de las miradas de las “cookies” y de las videocámaras callejeras. Él me ha dicho: “mirá pibe, vos sabés que ya es difícil que alguien no te esté vigilando, en los aeropuertos te miran hasta los huesos y te irradian para matarte de a poco, y de esto se encarga el Estado que supuestamente lo eligió la gente. Así que cuando te des cuenta empezá a escaparte, porque lo que se viene va ser peor que una letra de Discépolo”.


Pero adonde puedo ir? - le pregunté

Andate del planeta, acá le dan poca valor a la gente y está todo minado. O sino empezá a cavar un pozo: te haces un bunker y si no lo terminás por lo menos te sirve de sepultura.

“No estás exagerando?” - le pregunté.

“La que exageraba era mi abuela haciendo fideos los domingos. Mejor voy.” me dijo

Y se fue dejándome unos morlacos y diciendo “ahí tenés para una pala, macho”. “Feisbuq es un arma de doble filo. O mejor, es solo un arma para el que la administra, alguien que nos está observando desde afuera, como una especie de Dios, obviamente un poco menos grandioso, pero capaz de digerir cada palabra escrita, clasificarla, juzgarla y condenarla. Cuando llegue el juicio será el final”

Ahora sí. Buenas noches.