Mostrando las entradas con la etiqueta tanguito. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta tanguito. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de febrero de 2017

Brevemente


Ha pasado un tiempo más que prudencial para estar calladito.

Ahora retomamos, no es posible ir para atrás en el tiempo, porque  “atenuar” la materia, deshilachar lo corpóreo para urdir algo sutil que viaje en el tiempo no está en nuestras posibilidades inmediatas.

Solo nos queda frente a las imposibilidades comer un “sanguche” de miga o hervir un zapato para una buena sopa.

Querido lector sea bienvenido.

sábado, 16 de noviembre de 2013

La música y el sentimiento ariano-democrático



En Barracas me hablaron por primera vez de Otto Jitler, cerquita de la plaza Colombia, en un pequeño café llamado “El pensamiento”.

Don Otto fue uno de los tantos inmigrantes europeos que fue a parar a Argentina escapándose de la guerra. Guerra que este gran territorio de colonizadores organizó para dominar o exterminarse en familia, gracias al noble desarrollo cultural que el hombre blanco supo conseguir. Y cuyos resultados podemos confirmar hoy: siglo XXI, creo.
 
 

“La música es un arte demo-ariano”, decía con orgullo el Dr. Otto Jitler, politólogo y musicólogo de profesión y catador de vinos por afición, sostenía también que difícilmente vamos encontrar mejores represores que un músico.

Alguien que ordena frequencialmente su vida, y establece reglas para él y para los otros es digno de elogios, a partir de aquí solo podremos mejorar física y espiritualmente. “Con orden y progreso sonoro, la humanidad alcanzará su cometido de desarrollarse positivamente como entes biorepresores”, decía frecuentemente cuando saboreaba un vaso de vino patero.


Les dejo algunos de sus pensamientos escritos en sus 666 libros de bolsillo de lectura casi rápida. Con los cuales algunos podrán o no concordar como sucede en la mayoría de los devaneos de la mente.

“Ud. canta desafinado, es de raza inferior.”

“Ud. no reconoce un trombón del mugido de una vaca, debe ir a un campo de concentración para concentrarse y aprender. Luego de aprender debe morir porque cometió un error demasiado grave.”

“Ud. no sorprende a su colega con un acorde de séptima menor pues no ha hecho con el nada nuevo, debe ser fusilado.”

“Ud. no entiende porque le tiene que gustar la  novena sinfonía de Beethoven, deberá ser condenado a 50 años de trabajos forzados en la selva negra.”

“Ud. toca el ukelele y falla en la interpretación de la cabalgata de las valquirias, dos años desayunando con aceite de ricino.”

“Ud. debe entender que es inferior si pifia una nota en las variaciones de Palomita Blanca. Hay que cortarle las manos.”

“Ud. tiene que disfrutar con la música que los profesionales le sugieren que son saludables.”

“Ud. no tiene gusto musical, ni oído gastronómico. Tiene que tomar clases urgentemente o será ejecutado a chicotazos.”

“La sensibilidad de un músico es enorme. Vean los jóvenes maestros dirigiendo la Consagración de la Primavera, con esos gestos estimulantes, grandilocuentes, que revelan el placer digno de los seres superiores, de los arianos demócratas, que superan de lejos la sensibilidad de los demócratas-pobres, de los demócratas-feos y de los demócratas-iletrados.”

Así escribía en su “Historia de la Buena Música” el Dr. Jitler. “Los hombres de Dios debemos tomar la espada para educar en democracia. Y saber cuando es necesario organizar una matanza en masa para salvar a la patria. Así, en democracia-ariana, viviremos con justicia, dignidad y limpieza sonora.” Decía sentencioso en su libro “Brigada 440”.

“Otros fallaron, nosotros venceremos.”

Algunos cuentan que Jitler terminó su vida hace unos años cuando un colectivo 33 lo atropelló y le pisó la cabeza, pero otros discordan y dicen que, rejuvenecido, ha vuelto a Europa donde vive en el anonimato. Viajando de país en país  para asesorar a varios políticos sobre la libertad y la justicia del este joven siglo.

Buenas tardes,

 

lunes, 28 de junio de 2010

Tango electrocutado, el desquite del electrón perseguido.


Es difícil el camino de la creación artística.

"No es fácil ser Tintoretto, Cocteau, Verdi o Gardel", solia decir mi abuela mientras me hacia unas milanesas.
Las piedras son grandes y el camino se bifurca cuando hay que comer.
Y cuando algunos se dan cuenta, se ponen a buscar el filón. Algunos con suerte lo encuentran.

Los vendedores de cosas están siempre dispuestos a ver si hacen llover unos mangos y si hay suerte y se les vienen unos tormentones de euros o dólares o yenes mejor. Cualquier moneda sirve, amigos. Después es solo invertir. Y tener buenos amigos.

Ahora unos artífices con electrodos van de sombrerito, se las dan compadritos a lo Pet Shop Boys, y con falsa fascinación "inventan" el Tango Electrocutado y se ríen despacito porque los papafritas de las discotecas lo siguen sin darse cuenta de nada.

“Un tango destinado a una masa sorda, y no me estoy refiriendo a una mezcla de harina con agua y levadura, es trucho y ruin, decía el sordo Ceferino Aguilar, mientras le afanaba unas monedas a un cieguito que solía tocar muy bien La cumparsita.

Los Tangueros Solitarios de Barracas no pueden evitar arcadas cuando retumban sus orejas con ese ritmo de MTV disfrazada. Ni cuando les macanean con el "cuento chino" de citar a Cortázar o a Borges. Ni mucho menos cuando se promueven como exiliados o por cantar "libertad", por decir "Che" o citar a "Evita".

Tun tacatuca tan tún , tacatuca tan tún, tacatuca tan tún, tacatuca tan tún.
Repitan 354.675 veces y tienen el próximo CD de tango electrocutado, que de tanta electricidad ya viene medio chamuscado.

Para los desatentos: el tango no precisa de desquitarse de nada.

Y después de todo para hacer el "Tun tacatuca tan tún" no precisan del tango...


Buenas noches.